DISFUNCIÓN DEL PROCESAMIENTO SENSORIAL

Sabemos que un procesamiento sensorial atípico impacta en el desarrollo y el desempeño de las actividades de la vida diaria del niño. La disfunción del procesamiento sensorial, en gran parte de los casos, es la base de problemas de coordinación motriz, de conducta,  de aprendizaje, de alimentación, de relación…

Estas dificultades pueden manifestarse de formas variadas, todas ellas influyen en el nivel de alerta del niño, su nivel de actividad y su conducta, así como el desarrollo de sus habilidades de praxis.

En muchos niños hay una tendencia a emitir una respuesta pobre ante los estímulos que se le presentan. Muchos de estos niños son menos activos, se muestran torpes y les cuesta organizar su motridad global o su moticidad fina.

Otros niños también tienen una pobre percepción de su cuerpo pero, por el contrario, buscan ese input sensorial que les falta. Estas conductas motoras a veces entorpecen su participación en el aula y otros ambientes y pueden ser mal entendidas. Son niños a los que les gusta saltar, tirarse al suelo, chocar.. son muy movidos pero no muy habilidosos ni organizados.

Algunos niños reaccionan en exceso a estos mismos estímulos. Los reciben con mayor intensidad y sus respuestas son de evitación y rechazo. No les gusta que les toquen o jugar en el parque con muchos niños, les dan miedo los columpios…