EL JUEGO

En terapia ocupacional decimos que “el Juego es la ocupación más importante y principal del niño”. Por supuesto que nuestros pequeños también participan en otras ocupaciones importantes como son las escolares, el cuidado personal, la alimentación…

Pero decir que el Juego es la ocupación principal del niño es darle un lugar de importancia máxima en la vida de los niños porque para nosotras así la tiene.

Es por eso, que las terapeutas ocupacionales, tal y como dice Diane Parham, una de nuestras referentes en terapia ocupacional pediátrica, nos declaramos ¡Firmes abogadas y defensoras del Juego!

El juego es nuestra herramienta principal de trabajo. Estimulamos, promovemos y favorecemos el juego en nuestros niños e intentamos transmitir la importancia del mismo a los papás, profesores y otros profesionales con los que trabajamos.

Defendemos y abogamos por el juego porque conocemos, y diariamente descubrimos, el poder que tiene en los niños.

Porque en el juego...

Los niños ensayan, aprenden, sienten, experimentan, descubren… todo lo que tiene que ver con los objetos, con los otros, con su entorno, incluso con ellos mismos.

Se conectan con el mundo y pueden ir conociéndolo e incorporándolo de una manera progresiva y significativa. Descubren el placer de hacer cosas, de explorar, de estar con otros… lo cual les ayudará a desarrollar la capacidad de disfrutar y la motivación por actuar, por hacer, por participar.

Muestran sus conflictos internos, lo que les duele, lo que les preocupa, lo que les hace sufrir… y de esta manera pueden elaborarlo, ponerle palabras, siendo escuchados y acompañados.

Todo es posible, no hay límites, todo se puede… y eso ayuda a que el niño pueda sentirse libre de elegir, de decidir, de organizar… sintiéndose en dominio, en control, pudiendo desarrollar la confianza en sí mismo.

Construyen un mundo imaginario que les permite desarrollar la  capacidad de simbolizar e integrar poco a poco lo que forma parte de la realidad y lo que forma parte de la fantasía.

 

Surgen problemas, obstáculos… y la oportunidad de buscar soluciones y resolver problemas, pudiendo desarrollar su capacidad de pensamiento y de afrontamiento, superar miedos, pedir ayuda, confiar en el otro…

Hay unas normas, unos acuerdos, unos límites que necesitamos conocer, acordar y respetar… porque los límites nos ayudan a compartir, a cuidarnos, a crecer.

Expresan sus deseos, sentimientos e inquietudes, explorando y ensayando sus habilidades de expresión y comunicación, desarrollando su lenguaje y la expresión de sus emociones.

Inventan y representan historias, se combinan ideas y acciones, desarrollando la creatividad que les permitirá aumentar la flexibilidad y la capacidad de adaptación a nuevas situaciones.

Necesitan, comparten e interaccionan con los demás; es una oportunidad única de comunicación, de ponerse en el lugar del otro, de entablar relaciones, de sentirse parte de un grupo, de socializarse.

Se imita, se representan papeles, roles… identificándose con los otros y con los adultos, ayudándoles a construir su identidad, a apropiarse de la cultura.

Por toda la riqueza infinita que aporta el juego, por todas las vivencias que genera y estimula, porque es una oportunidad única para sentir y experimentar, porque es una fuente de aprendizaje contínua, porque es un derecho fundamental de la infancia. Por todo esto y por mucho más ¡Juguemos!