SISTEMAS SENSORIALES

Siempre nos han dicho que tenemos cinco sentidos: la vista, el oído, el gusto, el olfato y el tacto. Pues bien, además de estos, tenemos otros tres, no tan popularmente conocidos: sistema vestibular, propioceptivo e interoceptivo.

Desde la perspectiva de la integración sensorial nos focalizamos en los sistemas sensoriales centrados en el cuerpo, que son la base principal de nuestro desarrollo. Estos son los sistemas vestibular, táctil y propioceptivo.

Sistema Vestibular: Es como nuestro GPS. Proporciona a nuestro SNC la información de nuestros movimientos en el espacio (movimientos en diferentes direcciones) y percibe la fuerza de la gravedad. Procesar adecuadamente la información vestibular es fuente de seguridad y base del desarrollo y maduración de muchos aspectos que tienen que ver con el desarrollo de nuestras habilidades motoras.

Las principales son las que tienen que ver con los ajustes de la postura, el equilibrio, la coordinación, los movimientos de los ojos, la secuencia, interiorizar las relaciones espaciales. Además, está en relación con el tono postural y el nivel de alerta.

El desarrollo de todos estos aspectos permitirá al niño alcanzar desde hitos psicomotores básicos (como sostener la cabeza, voltear, gatear o ponerse de pie) hasta realizar, más adelante, tareas más complejas como mantearse atento sentado en el aula y hacer los movimientos visuales necesarios para copiar de la pizarra.

El sistema propioceptivo: Nuestro SNC recibe la información que procede de nuestros músculos, articulaciones, ligamientos y tendones. Así sabemos dónde están en todo momento las diferentes partes de nuestro cuerpo y cómo las movemos; podemos graduar la fuerza para manejar los objetos y nos da una conciencia corporal que nos permitirá planificar nuestros movimientos para las diferentes tareas.

Sistema táctil: Tocar y ser tocado, especialmente al inicio de la vida, es una de las bases más importantes del desarrollo emocional, del vínculo y del apego seguro. Además, a través de nuestra piel, conocemos los límites de nuestro cuerpo, lo que proporciona una buena base a nuestro esquema corporal. Un buen procesamiento de la información táctil es fundamental para aprender a manejar objetos y es básico además, para algo tan fundamental como la alimentación.